¿Cómo se relacionan las cartas del tarot con la religión?

La religión y el Tarot están interconectados de muchas formas diversas. Cartas como la Suma Sacerdotisa, el Hierofante y el Juicio representan un cierto sentimiento de reverencia y devoción por lo sagrado.

Hay que recordar que estas cartas fueron elaboradas durante una época en la que la creencia en la existencia de Dios era casi incuestionable, y por tanto no podía faltar una influencia cultural tan importante. ¿Pero son verdaderamente religiosas?

Si bien las cartas del Tarot probablemente fueron creadas por personas religiosas y pueden implementarse en cualquier tipo de práctica espiritual, no son una religión independiente y no requieren que el individuo tenga fe en lo divino ni que cumpla con un sistema de creencias específico.

Aunque la espiritualidad y la religión a menudo coexisten, son conceptos completamente diferentes. Muchas personas que tienen un interés en el Tarot no pertenecen a ninguna religión en particular, mientras que muchos creyentes e incluso escépticos lo descartarían rápidamente como brujería, estafa o algo peor. De igual modo, tarotistas reconocidos como Alicia Collado practican la santería y el vudú mientras que otros pueden seguir otras religiones.

Los orígenes de estas cartas están envueltos en misterio, pero también se encuentran estrechamente vinculados a las religiones más influyentes del pasado.

¿Por qué el Tarot NO es religioso?

El Tarot puede considerarse como un espejo del alma, una herramienta para la adivinación y el desarrollo espiritual o para curar un trauma psicológico.

La religión, por otro lado, es un sistema establecido de prácticas y creencias, a menudo diseñado para atraer a las masas, caracterizado por la adoración de Dios o lo sobrenatural.

¿En qué se diferencia el Tarot de la religión?

No es necesario creer en Dios, los espíritus, lo sagrado o lo metafísico para tener interés en el Arte del Tarot. Tampoco debe cumplir con ningún sistema dogmático de valores y pautas, morales o de otro tipo, aparte de sus propias creencias.

El Tarot, entre otras cosas, es una forma de comprender y / o liberarse de los conceptos de religión y superstición. No excluye estos conceptos y creencias, pero no los requiere para que funcione. Puede considerarse como un espejo de la psique y no es necesario ser religioso para creer en la existencia del alma.

No ha habido líderes espirituales a seguir, ni textos sagrados, ni santos o iglesias atribuidas a la tradición del Tarot. Uno puede ver las cartas como una «catedral de bolsillo», un artefacto que reemplaza la necesidad de fe en lo místico por algo tangible y personal.

A pesar de que la lectura de las cartas puede parecerse a la forma de un ritual, es más similar a una sesión de psicoterapia. Cuando se utiliza para la adivinación, el conocimiento y la predicción de eventos no suelen considerarse un regalo de los dioses, sino la capacidad del lector para interpretar los diversos signos de las cartas.

Los lectores del Tarot son bastante diferentes de los sacerdotes; no siempre afirman estar en comunión con lo divino, ni predican sobre reglas que todos deben seguir. En cambio, intentan guiar al consultante para que descubra las respuestas por sí mismos, su propia y única verdad.

Una lectura de Tarot es un asunto personal destinado a despertar la sabiduría interior. Las religiones están diseñadas para las masas y no alientan al individuo a elegir por sí mismo y cuestionar sus creencias.

El Tarot incluye a Dios, por razones obvias. Al ser una forma única de lenguaje pictórico que intenta unir las muchas facetas diferentes de la vida, aborda todo lo que uno podría preguntarse, desde asuntos comunes de empleo y amor hasta revelaciones extáticas y sabiduría oculta. Así, el Tarot engloba a la religión, sin estar enteramente definido por ella.

El juego divino

La mentalidad abierta que se requiere para participar en la adivinación es poco común entre los fieles. La fe cristiana etiqueta la adivinación como brujería o herejía, pero era una práctica común en tradiciones orientales como el I Ching y el budismo, la llamada «religión sin religión», en los oráculos de la antigua Grecia y en las tribus paganas de todo el mundo.

Desde el cristianismo y el judaísmo hasta la Wicca y el ateísmo, las cartas del Tarot son una herramienta útil para las personas. Esto se refleja en los numerosos tipos de barajas de Tarot que fueron diseñadas a lo largo de los años. De hecho,  su objetivo era unir religiones en un terreno común.

Las cartas del Tarot son espirituales, no religiosas, de la misma forma que una vela encendida no es religiosa, solo simbólica. Pueden incluirse en prácticas religiosas, aunque no se limitan a ellas y pueden utilizarse para adivinación, juegos simples, rituales terapéuticos, brujería, hechicería y orientación espiritual para redescubrir el camino de la sabiduría.

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